
Después del Portugal-Croacia que significó el adiós para siempre de Luka Modric a los Mundiales, el Brasil-Noruega de este domingo (22.00, La 1 y Dazn) despedirá a Erling Braut Haaland o a Vinicius Junior de este Mundial. Con cinco goles el noruego y cuatro el brasileño, el fútbol de ahora que demanda a extremos totales los cita en el área. A los punteros de banda como Vinicius ya no les vale con driblar, ganar la línea de fondo y centrar. Posicionados a banda cambiada la mayoría para armar el disparo con su pierna buena, están obligados por seleccionadores y entrenadores de club a registrar cifras goleadoras respetables. Un número de asistencias importante se les suponen.
En la línea de lo que se estila, Carlo Ancelotti ha instado a Vinicius a que no se enrede bajando a recibir al centro del campo como a veces le sucede en el Madrid. El preparador italiano prefiere que se ciña a los últimos 30 metros y que descargue de espaldas lo menos posible lejos de ese radio de acción. Si profundiza hasta la línea de fondo y centra, bien, y si tira una diagonal y marca, mejor. Los cuatro goles que registra Vinicius son fruto de 15 remates, uno más que Haaland. Ancelotti ha diseñado este Brasil para que lo culmine Vinicius siempre que pueda y para que verticalice y acelere los contragolpes. Sus estadísticas de regates son aceptables, 10 buenos sobre 28 intentos, y en el área ha tocado 35 balones por 21 de Haaland.
El legendario Romario, analista tan peliagudo, tal y como lo era en el área, y muy crítico con Vinicius por su escasa producción goleadora con Brasil, ha rectificado tras los cuatro primeros partidos de la Canarinha. “En el fútbol hablamos con números”, declaraba Romario al medio brasileño Extra el pasado mes de mayo; “en el Real Madrid es una figura clave. Pero cuando viste la camiseta de la selección, es un Vini diferente. Está a punto de alcanzar los 50 partidos y ni siquiera tiene 10 goles. Así que no se puede esperar demasiado”, sentenció el prolífico goleador, elegido mejor jugador y campeón en el Mundial de Estados Unidos 94.
“En realidad, quiero hacer una declaración aquí”, se arrancó después O Baixinho, “había dicho en el pasado que una persona que juega 50 partidos con la camiseta de la selección brasileña y anota 10 goles no podía generar muchas expectativas. Quiero retractarme de esas palabras y felicitar a Vinicius porque me hizo tragarme mis palabras”, admite ahora Romario, terco senador por el ultraderechista Partido Liberal de Bolsonaro en Río de Janeiro. “Por el fútbol que está mostrando ahora, demuestra que realmente sabe jugar y, para mí, hoy es uno de los cinco mejores jugadores de la Copa del Mundo”, se explayó Romario en sus elogios a Vinicius. El extremo carioca ha reiterado que con Ancelotti cuenta con toda la confianza que necesita. Sobre sus espaldas recae ser la estrella que lidere el intento brasileño de alcanzar el hexacampeonato mundial.

Por naturaleza, el área le pertenece menos a Vinicius que al distendido Haaland, que se ha estampado en la camiseta el apellido maternal Braut por delante del paternal. Al voraz goleador del Manchester City se le intuye disfrutón. Una despedida esta noche de la competición no sería tan dramática como la de Vinicius y Brasil. Haaland lo mismo agita las redes sociales con un casco vikingo que luce risueño un sombrero tejano en un centro comercial. Intencionadamente o no, el voraz goleador del City ya rebajó la presión cuando pronosticó que Francia les ganaría el tercer partido de la fase de grupos, como así sucedió. “Hemos vuelto a un Mundial 28 años después y podemos clasificarnos para los cuartos de final”, declaró Haaland al término del encuentro con Costa de Marfil, a la que Noruega batió (2-1) con un gol suyo a siete minutos del final del encuentro, En los cinco tantos que ha registrado, se ha apreciado todo lo que Haaland es: potencia para acompañar los contragolpes e instinto y pegada en el área.
El duelo Vinicius-Haaland, que la FIFA tenía previsto retrasar de las cuatro de la tarde a las cinco, hora local, igual que pretendía que el México-Inglaterra se adelantara seis horas por temor a las tormentas eléctricas, se mantendrá a la hora prevista, en el área y bajo una calorina inhumana.
Fuente: El País
