domingo, 5 de julio de 2026
La selección mexicana aspira a los cuartos de final de un Mundial en el que ha sorprendido por su entereza

Llegó el día. Si México quiere cambiar radicalmente su historia, si quiere dar el ansiado salto de calidad, tiene que vencer, como sea, a Inglaterra, el país que inventó el fútbol y el que es eterno aspirante a ganar el Mundial. El reto es colosal, siempre posible de conquistar. En este deporte tan azaroso e inesperado, todo puede pasar. La selección mexicana, invicta e imbatida en la portería junto a la española en este Mundial, busca su pase a cuartos de final (18.00 horas).

El Estadio Azteca aguarda una noche más de Mundial. Después de este domingo, el recinto podrá contar 24 partidos mundialistas, lo que ningún otro del mundo puede presumir. Antes de alcanzar esa cifra récord, la selección mexicana quiere agrandar los festejos con un triunfo inédito ante Inglaterra en este torneo. En el Mundial de 1966, organizado en el Reino Unido, mexicanos e ingleses se enfrentaron en la fase de grupos con una victoria 2-0 por parte de los locales. Sesenta años más tarde, los mexicanos quieren la revancha. “Para nosotros es un momento histórico”, resume Guillermo Ochoa, uno de los líderes del vestuario.

México ha chocado con campeones mundiales en octavos de final como Alemania (1998), Argentina (2006 y 2010) y Brasil (2018). De las dos veces que ha disputado cuartos de final ha perdido ante Italia (1970) y Alemania (1986). Con todos cayó. Los mexicanos han vencido a campeones del mundo como a Francia en fase de grupos de 2010 y a Alemania en 2018. Esos antecedentes ayudan a la hipótesis de que no hay infalibles para ellos, que se puede creer, que hay posibilidades. “Si quieres soñar con cosas grandes tienes que enfrentarte a los mejores”, comentó Álvaro Fidalgo.

“Si no creyera que le podemos ganar a los ingleses, lo diría, pero creo que va a ser un partido igualado y el que cometa menos errores saldrá adelante”, comentó Javier Aguirre en la previa. La confianza en el equipo es sólida, algo que los jugadores han demostrado también en el campo con las victorias al hilo en el Mundial contra Sudáfrica, Corea del Sur, Chequia y Ecuador. En todo el 2026, en los ocho partidos amistosos que sostuvo en ninguno perdió, salvo los empates contra Portugal (0-0) y Bélgica (1-1).

La selección mexicana ha mantenido su portería sin gol en cuatro partidos disputados. En cuatro juegos ha anotado ocho goles. Desde 1986, México no ganaba un partido de eliminación directa hasta que el pasado martes doblegó 2-0 a Ecuador en la recién estrenada ronda de dieciseisavos de final. Algo que ha potenciado el desempeño del conjunto tricolor es el Estadio Azteca y sus 80.824 aficionados. Un abucheo de sus tribunas hacen tambalear cualquier equilibrio emocional. “El Azteca es algo que a cualquier futbolista le gustaría vivir”, cuenta Fidalgo. “No somos menos, podemos competirle de tú a tú. Podemos hacer un buen partido. Tenemos el apoyo de toda la afición aquí en México, en el Azteca, que se ha hecho sentir en estos partidos que hemos jugado”, mencionó Jiménez.

Jude Bellingham durante el entrenamiento de Inglaterra este sábado en las instalaciones de los Pumas, en el sur de Ciudad de México.

Inglaterra tiene un equipo formidable. El entrenador, Thomas Tuchel, ha logrado que su plantilla pelee desde el principio. En el debut sostuvo un partido frenético ante la Croacia de Modric (victoria 4-2), luego cayó en la trampa de Ghana que le arrancó un punto (empate 0-0) y venció sin sobresaltos a Panamá. Fue contra la República Democrática del Congo cuando hubo agruras. El conjunto africano ganaba el partido 0-1 ante la sorpresa en Londres hasta que emergió el goleador Harry Kane para marcar un doblete y sellar el pase a octavos.

México aspira a neutralizar a Jude Bellingham, aunque en los extremos deben también cuidarse en exceso de Marcus Rashford y de Madueke. Los defensivos mexicanos, como César Montes o Johan Vásquez, deben procurar por todas las vías cometer faltas en la frontera del área porque ahí hay un letal cobrador de faltas como lo es Declan Rice. Ante semejante reto, está Rafa Márquez, el entrenador auxiliar que da clases magistrales del arte de defender.

Inglaterra quiere enterrar el recuerdo de 1986 cuando la Argentina de Maradona le eliminó en los cuartos de final con la polémica mano de Dios y el gol del siglo en el césped del Azteca. México quiere despegar hacia lo desconocido si logra vencer a un titánico equipo inglés.

 

Fuente: El País

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