La combinación de un dólar prácticamente congelado, costos operativos en permanente aumento y una presión impositiva que no cede volvió a encender las alarmas en el sector pesquero. La temporada de anchoíta atraviesa un escenario crítico y desde la Cámara de la Flota Amarilla del Chubut (CAFACh) advirtieron que la situación podría extenderse también a la próxima temporada de langostinos.
El presidente de la entidad, Gustavo González, mantuvo el viernes pasado una reunión con las conserveras de Mar del Plata para evaluar cómo continuar luego del incremento del 26,5% en la estiba, un aumento que terminó de golpear la ecuación económica de la actividad.
“Cuando nos sentamos vimos que ese incremento nos dejaba fuera de carrera”, aseguró González, quien describió un panorama cada vez más difícil para las empresas del sector.
El dirigente explicó que la actividad enfrenta una fuerte inflación en dólares dentro del país, mientras el tipo de cambio permanece prácticamente inmóvil, impidiendo trasladar los mayores costos al precio final de exportación.
“La situación es complicada. Tenemos un dólar prácticamente quieto, pero al mismo tiempo una inflación en dólares dentro del país que hace que todos los costos suban constantemente. Y eso no lo podés trasladar al precio”, señaló.
Uno de los principales problemas es el combustible. Según indicó González, el gasoil representa actualmente cerca del 18% del costo operativo de un barco que sale a pescar anchoíta.
“Hay mareas donde el barco tarda más porque no encuentra rápido el pescado, y eso multiplica el consumo. El costo es enorme”, sostuvo.
En Rawson, el litro de gasoil ronda hoy los 2.300 pesos a valor surtidor, aunque el combustible no es el único rubro que se disparó. Desde la CAFACh también advirtieron sobre subas cercanas al 22% en los fletes terrestres, un incremento que impacta directamente sobre la rentabilidad de las empresas.
“La actividad no lo está dando. Esa es la realidad. Nosotros absorbemos aumentos de combustible, de víveres, de mantenimiento… pero llega un punto donde no se puede seguir sumando costos”, afirmó el titular de la Flota Amarilla.
La preocupación del sector ya excede a la pesca de anchoíta y comienza a proyectarse sobre la temporada de langostinos, una de las actividades exportadoras más importantes de Chubut. Desde el sector cuestionan al gobierno nacional por la falta de medidas específicas para aliviar la situación de una industria que continúa afrontando retenciones, derechos de exportación, IVA al 21% y fuertes demoras en la devolución de créditos fiscales para exportadores.
“No vemos alivios fiscales ni cambiarios. Y mientras tanto los costos siguen subiendo”, concluyó González.
Fuente: Revista Puerto

